Recetario Gastronómico Coral

Se recogen en esta vista las recetas gastronómicas que los miembros del coro van aportando, a partir de sus experiencias y contribuciones con motivo de las meriendas que, como momento de expansión y contacto informal, tienen lugar en el intermedio de cada uno de los ensayos semanales.

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Hola. La receta que voy a poner es una adaptación de la receta Thermomix.

Ingredientes para seis personas

    Ingredientes:-masa quebrada

                        -para la crema:  -200 gr. de azúcar

                                                 -la piel de un limón (sólo la parte amarilla) rallada

                                                 -200 gr. de zumo de limón

                                                 -200 gr. de nata líquida

                                                 -4 huevos

                                                  -30 gr. de maicena

                                                  -30 gr. de mantequilla

                         -para el merengue:-4 claras de huevo

                                                      -200 gr. de azúcar

Realización

Preparar la masa quebrada (que puede ser también comprada ya hecha) poniendo siempre la harina en primer lugar y luego los ingredientes restantes. La mantequilla deberá estar blandita. Se amasa rápidamente (pues si no se endurece) y se forma una bola que se debe tapar para evitar que se forme corteza y debe reposar unos minutos en el frigo para trabajarla mejor. Forrar con esta masa un molde (da para un molde grande) con la ayuda del rodillo. Pincha con un tenedor toda la superficie y con las manos mojadas en agua, sella los bordes de la masa al molde, para evitar que se baje. Introdúcela en el horno precalentado a 180 grados de 12 a 15 min. hasta que esté dorada. Retírala y resérvala.

Mientras tanto, prepara la crema. Mezcla todos los ingredientes (excepto la mantequilla) al fuego (en la thermomix ponen a 90 grados) y dando vueltas para que se mezcle todo bien espera a que espese y se forme una crema. Entonces añade la mantequilla ya fuera del fuego. Vuelca la crema en un recipiente y espera a que se enfríe.

Ahora hay que preparar el merengue (esto es con varillas, o con tenedor y con paciencia hasta que queden bien duritas).Rellena la tartaleta con la crema de limón y vierte el merengue con alguna boquilla (o simplemente con una espátula o una cuchara) e introduce la tarta en el horno con el gratinador encendido, durante unos segundos para que se dore el merengue (¡¡¡¡¡cuidado!!!!). Dejar enfriar y poner en el frigo hasta el momento de servir.

Imagen de concha de miguel
concha de miguel

Las tortitas de calabacín y cebolla constituyen un acompañamiento perfecto para el pescado, pero nada desmerecen si se sirven como un aperitivo original en la merienda semanal del coro.

Ingredientes para seis personas

 500 gr de Calabacines

- 1 cebolla

- 3 huevos

- 200 gr de queso feta

- 100g de harina de maíz

- Sal, pimienta, nuez moscada

Realización

Lavar sin pelar el calabacín, retirar la parte inferior y la superior, cortarlo en trozos regulares y ponerlo dentro del vaso.

Pelar la cebolla, cortarla en 4 y ponerla dentro del vaso.

Picar a velocidad 4 durante 5 o 6 segundos, tiene que quedar picado pero no en exceso para que quede bien la receta. Sazonar con sal, pimienta y un poco de nuez moscada. Retirar y reservar.

Poner los huevos, Sazonar con sal, pimienta y nuez moscada al gusto, el queso feta mezclar en velocidad 3 unos 5 o 6 segundos. Añadir la harina de maíz y mezclar en velocidad 6 durante unos 25 segundos, que quede bien mezclado. Retirar a un cuenco amplio.

Añadir la mezcla de calabacín y cebolla que teníamos reservada, dejar reposar 5 minutos.

Poner a calentar una sartén antiadherente.

Con la ayuda de una cuchara, coger porciones y extenderlas un poco, dorar por ambos lados y colocar en una fuente.

Imagen de Luis Rodero
Luis Rodero

En la línea de sugerir aperitivos sabrosos y caseros que acompañen durante el descanso del ensayo coral a un refresco y una agradable y relajada conversación, proponemos aquí un sencillo bocadito que auna en una curiosa mezcla la carne de ternera y el atún.

Como todo en la cocina admite numerosas variantes. En este caso se trata de priorizar la sencillez y economía de tiempo y dinero, a fin de que llevar la merienda al coro se mantenga como un verdadero placer y no como una engorrosa obligación.

Ingredientes para seis personas

Se anotan cantidades para cuarenta bodaditos, a fin de que corresponda uno a cada miembro del coro.

- Un redondo de ternera pequeño (vale con tres cuartos de kilo) Eventualmente se puede hacer con lomo de cerdo en lugar de redondo de ternera.
- Unas hojas de salvia
- Una ramita de tomillo
- tres o cuatro clavos de olor
- Un vaso de vino blanco
- Aceite de oliva virgen extra
- Cuarenta rebanadas de pan tierno
- Un bote mediano de buena mahonesa o si se prefiere se puede hacer casera, si bien el tema de la salmonelosis aconseja no arriesgar, y menos cuando es para cuarenta personas.
- Medio limón
- Una cucharada grande de alcaparras
- Un pepinillo en vinagre grande
- Una piparra mediana (guindilla verde en vinagre, de las que no pican prácticamente)
- Una lata pequeña de bonito del norte en aceite

Realización

Se limpia el redondo y se sala. En la olla exprés se echa un chorro de aceite y se añade el redondo dándole inmediatamente un par de vueltas con unos cubiertos de madera a fin de sellarlo. Se añade el vaso de vino, la salvia, el tomillo y un vaso de agua. Se insertan los clavos en la carne, se tapa la olla y se deja que se haga, en aproximadamente unos veinte minutos. Abierta la olla se mira si está hecho (lo suyo es que el interior quede ligeramente sonrosado).

Se saca la carne a un recipiente con el jugo que haya quedado, descartando los clavos, la salvia y el tomillo. Cuando se vaya a servir (puede ser perfectamente al día siguiente) se corta sobre una tabla de madera, en finas lonchas. Si el redondo era grueso se puede cortar longitudinalmente a la mitad antes de lonchearlo, con objeto de que cada rodaja de carne cubra justo la superficie de cada rebanada de pan. Se colocan las lonchas en el recipiente con el jugo de la cocción.

Por otra parte se pone en el vaso de la batidora el bote de mahonesa, unas gotas de limón, el bonito de la lata muy escurrido, una cucharada de alcaparras, un pepinillo troceado y una piparra troceada igualmente. Se bate durante unos 15 segundos a baja velocidad y se comprueba que ha quedado una pasta más o menos uniforme. Se pasa a un recipìente y se reserva.

En el momento de montar el servicio se colocan las rebanadas de pan tierno sobre sendas bandejas cubiertas con unas servilletas de papel. Se dispone sobre cada rebanada una loncha de carne humedecida con su jugo y se añade encima una cucharadita de la salsa de mahonesa y atún. Dado que esta salsa es relativamente fuerte no conviene cubrir en esceso la carne. Queda mucho mejor si se coloca un cordón en el centro de la carne, dejando los extremos sin cubrir de salsa.

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admin

He aquí otra receta como sugerencia para la merienda coral. En esta ocasión se trata de una tosta vegetal, que incluye dos ricos y apetecibles productos de la huerta: la alcachofa y la berenjena. Sencillo de hacer, de transportar, de servir y de comer cogiendolo con los dedos. Todo facilidades. Se puede preparar con anterioridad, llevarlo en recipientes adecuados al coro y preparar el servicio en menos de 15 minutos.

Como todo en la cocina admite diferentes presentaciones y combinaciones. Por ejemplo se puede sustituir la berenjena por calabacín, con resultados igualmente óptimos, e incluso le va muy bien colocar entre la berenjena y la alcachofa una lámina de salmón ahumado.

Ingredientes para seis personas

Se anotan cantidades para cuarenta personas, que son los miembros actuales de la coral.

- Un frasco grande o dos medianos de corazones de alcachofas, de buena calidad.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Medio limón.
- Dos berenjenas grandes.
- Harina.
- 40 rebanadas de pan (preferiblemente chapata)

Realización

Las berenjenas se pelan (hay quien las deja con piel, pero resulta mejor su textura si se pelan) y se cortan en rodajas finas (de una berenjena deberían salir entre 20 y 25 rodajas). Se ponen en un bol, se salan y se tapan con un trapo limpio o papel de cocina. Al cabo de unos quince minutos la berenjena habrá soltado buena parte de su líquido más picante, y así quedarán más suaves. Entonces se vieten sobre un recipiente colador para que escurran y eventualmente se echa un poco de agua por encima y se vuelve a escurrir bien (si se lavan mucho habrá que volver añadir algo de sal para que no salgan sosas).

Se pone abundante aceite en la sartén, a fuego medio, y cuando esté caliente (no demasiado para que no se quemen) se van pasando las rodajas de berenjena por harina y se echan a la sartén, friéndolas aproximadamente un par de minutos por cada lado. Se sacan y se van poniendo sobre una fuente con papel de cocina para que absorba la grasa sobrante.

Por otra parte se echan las alcachofas escurridas en el vaso de la batidora y se añade un buen chorro de aceite de oliva virgen y el zumo de medio limón. Se baten durante unos segundos, a velocidad baja. parando, moviendo con una cuchara de madera y volviendo a arrancar, ya que al no tener casi líquido cuesta un poco batirlo. Es importante que quede con una textura algo granulosa y consistente, y que no resulte una papilla uniforme.

En el momento de servir se colocan las rebanadas de pan tierno en una par de bandejas cubiertas con servilletas de papel, se pone sobre cada rebanada una rodaja de berenjena a temperatura ambiente y encima una buena cucharada de las alcachofas batidas con aceite y limón.

 

 

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He aquí otra tapa fácil de preparar, transportar y comer sin necesidad de platos ni cubiertos. El salmorejo es un plato muy sabroso y refrescante, ideal para cualquier tiempo, pero especialmente en los días de calor. Te puedes lucir en cualquier merienda del coro con este bocadito. Y, como todo en la cocina, admite diferentes variantes en su presentación, según la imaginación del cocinero/a que lo prepare. En esta ocasión se propone una simple hoja de endivia como receptáculo para servir el salmorejo en forma individual, ya que así no tienes ningún trabajo adicional. Pero también se podría poner en tartaletas, por ejemplo, o incluso en barcas de hojaldre casero para los más apañados/as. No conviene servirlo sobre una tosta de pan porque o bien se tendría que hacer muy espeso, perdiendo frescura y sabor, o bien se empaparía demasiado el pan y parecería más bien "pan tumaca" en lugar de salmorejo. Además, la base principal del salmorejo es el pan, por lo que no es lo más adecuado servirlo sobre pan.

Ingredientes para seis personas

Se anotan las cantidades para 40 personas, que son los miembros del coro.

- Una barra de pan seco de varios días (o trozos sobrantes en cantidad equivalente)
- Seis tomates medianos u ocho pequeños, rojos maduros.
- Un diente de ajo normal, o dos pequeños.
- Una cucharadita de pimentón dulce de la Vera, que no sea viejo (el pimentón que tenga más de 18 meses debería tirarse porque pierde buena parte de su aroma)
- Vinagre de vino de toda la vida (nada de Acetto balsámico de Módena, sino un buen vinagre de jerez o simplemente vinagre de vino blanco)
- Aceite de oliva virgen extra.
- Una punta de cuchillo de cominos (en grano, ya que el comino en polvo pierde la mayoría de su aroma)
- Sal.
- Unas virutas de jamón ibérico o una lata de atún al natural.
- Un huevo duro.
- Aceitunas negras.
- Cuatro endivias.

Realización

Se pone el pan a remojo con agua fría en un bol. En unos 10 minutos deberá estar totalmente blando. Mientras tanto se lavan los tomates, se trocean en cuatro y se les quita la parte dura y blanca que les une a la mata.

En el vaso de la batidora. de 1,5 litros, se ponen los tomates y se trituran durante unos 30 segundos o un poco más. A continuación se pone la pasta en un pasapuré para separar las pieles y semillas, que se tiran. De esta manera el salmorejo queda mucho más fino. No obstante, si se prefiere en una versión más "silvestre" se puede suprimir la fase del pasapuré, dejando semillas y trocitos de piel, que por otra parte son muy buenas desde el punto de vista de la salud porque es donde se concentra la fibra y el licopeno del tomate.

Vueltos al vaso de la batidora, se pone en el fondo el ajo y los cominos y se añaden los tomates triturados y pasados por el pasapuré. A continuación se añade el pan, escurriendolo bien antes con las dos manos. Se deja unos 30 segundos a velocidad media. Se añade el aceite (más o menos la cantidad que cabe en un vaso de chupito), el vinagre (una o dos cucharadas), el pimentón y la sal. Se vuelve a poner a velocidad mediana durante otros 30 segundos más o menos. Debe quedar bastante consistente, pero no como un puré de patata sino algo más ligero. Se prueba a ver si conviene rectificar alguno de los ingredientes. Y ya está. Se saca a un recipiente de cristal grande y se pone en el frigorífico hasta la hora de servir.

Cuando se vaya a servir se prepara en un par de bandejas cubiertas con servilletas de papel las hojas de endivia, arrancándolas una a una cuidadosamente y seleccionando aquellas que tengan una forma pronunciadamente cóncava. Lógicamente si son muy planas no valen para contener el salmorejo. Un truco para que no se vuelquen es cortar con el cuchillo una pequeña lámina en el centro de cada hoja, por la parte exterior, a fin de que asienten bien sobre la bandeja, teniendo precaución para no perforar la hoja.

Se echa sobre cada hoja de endivia dos cucharadas del salmorejo frío. y se espolvorea por encima con un poco de huevo duro muy picado, un poco de aceituna negra picada y unas virutas de jamón ibérico o, altermativamente, unas migas de atún al natural.

Para servirlo en la merienda del coro téngase en cuenta que el salmorejo se puede hacer por la mañana o el día anterior sin ningún problema. Se lleva en un frasco grande de cristal y a su vez se llevan las hojas de endivia ya preparadas en una bolsa de plástico y el huevo duro, las aceitunas y el atún o el jamón, picado en un frasco. Prepararlo sobre la bandeja no se tarda más de 10 minutos para cuarenta unidades.

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La merienda dentro de la Cristóbal de Morales ha alcanzado, con el paso de los años, el carácter de toda una institución que concita el mayor de los consensos. Se trata de acompañar el descanso en medio del ensayo semanal con unos refrescos y algo de picar para hacer más agradable ese momento de relax. Por supuesto no se trata de dar de cenar a los coralistas, pero tampoco de despachar el momento con unos salados cacahuetes o unas patatas fritas prefabricadas. Antes bien, se busca soprender y agradar a los participantes en el ensayo con algunos sabores caseros, tradicionales o innovadores, en la cantidad justa y suficiente para acompañar una distendida charla entre amigos durante unos escasos veinte minutos.

Otra cosa muy importante para este menester es que el producto se pueda transportar con comodidad, se coma a temperatura ambiente y se pueda servir fácilmente, por ejemplo cogiéndolo sencillamente con los dedos.

En esta ocasión traemos al recetario coral un producto tradicional manchego que se presta perfectamente a ser servido sobre una rebanada pequeña de pan y cuya confección no es difícil, tal como se demuestra en las líneas siguientes.

Ingredientes para seis personas

Los ingredientes se han calculado para cuarenta personas, que son los miembros que forman nuestro coro.

- Un calabacín grande (sobre 300 gr.)
- Seis tomates rojos y maduros de tamaño mediano.
- Dos cebollas medianas o una grande.
- Dos pimientos verdes medianos o uno grande, preferiblemente de carne gruesa, es decir no el típico largo italiano.
- Aceite de oliva virgen extra, sal y azúcar.
- Cuarenta rodajas de pan, preferiblemente tipo gallego, catalán o de chapata. En muchas panaderías cortan el pan en rodajas si se pide, calculando que salen unas veinte rodajas de cada barra de pan normal.

Realización

Hacer un pisto es muy fácil. Solo hay que guardar un cierto cuidado con las proporciones y tener paciencia para lograr la consistencia deseada.

En una sarten alta y grande para que quepa todo (de 27 cm.) se pone un buen chorro de aceite (que cubra el fondo ampliamente con unos 2-3 mm) se pica la cebolla y se echa a la sarten, a fuego mediano, esperando a que se comience a ablandar pero no se dore. Mientras tanto se pela el calabacín y se corta en taquitos. Algunos echan el calabacín con su piel, pero es preferible pelarlo porque le da una mejor textura. 

Cuando la cebolle empiece a estar transparente se añade el calabacín y se mezcla, dando vueltas de vez en cuando con una cuchara de madera hasta que se vaya ablandando. Mientras tanto se lava el pimiento, se le quita el rabo y las semillas y se pica en trozos pequeños. Más o menos tras unos quince minutos desde que se puso la sartén en el fuego habrá llegado el momento de añadir el pimiento. Si el fuego se viera que está demasiado fuerte convendrá bajarlo un poco.

Se lavan los tomates, y se pican sobre una tabla de madera grande, procurando que no escurra el jugo y se salga de la tabla. Se quita la parte dura y blanca que une el tomate a la mata. Cuando el pimiento haya perdido su dureza y se empiece a poner blando se añade el picado de tomate, se le pone sal y una cucharadita de azúcar. Se le da unas vueltas y se cubre con una tapa de freir de esas que tiene agujeros. Cada cierto tiempo habrá que darle una vuelta para que no se pegue.

Cuando haya transcurrido más o menos una hora y cuarto se podrá apreciar que el pisto ya va tomando una cierta consistencia. Entonces es el momento de quitarle la tapa, bajar el fuego al mínimo y dejarlo hacerse una media hora más aproximadamente, sin olvidarse de darle de vez en cuando una vuelta para evitar que se pegue. En algún momento se deberá probar para rectificar de sal si fuera necesario.

El plato llega a su punto cuando ha perdido prácticamente casi todo el líquido y adquiere una consistencia bastante homogénea, dentro de la diversidad de sus ingredientes, que se pueden apreciar a la vista pero no sacar por separado. El pisto (al menos este pisto que yo propongo, ya que cada cocinero/a tiene sus propios gustos, costumbres y criterios) no debe presentarse de modo que los ingredientes naden en líquido, ni que se distinta la forma original como se cortaron. Tan malo es que pueda cogerse con un tenedor cada ingrediente por separado como que parezca un puré. Por eso a nadie se le debería pasar por la cabeza utilizar para realizar este plato una máquina trituradora o un robot de cocina. Todo hay que cortarlo a cuchillo. La gracia del éxito está precisamente en que se logre la textura apropiada.

Una vez retirado del fuego se deja enfriar. Se puede hacer perfectamente la mañana del ensayo o incluso el día anterior, sin ningún problema.

Cuando se vaya a preparar la merienda se ponen las cuarenta rebanadas de pan sobre dos bandejas cubiertas con unas servilletas de papel y se va poniendo encima de cada rebanada una generosa cucharada de pisto, a temperatura ambiente. Si el pisto tiene la textura deseada se podrá poner una capa de hasta dos cm. de grosor sobre el pan y no se derramará.

 

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admin

Pastel de carne picada de fácil preparación que suele ser habitual en las meriendas de la Morales cuando nos toca a Beatriz y a mí.

Ingredientes para seis personas

Ingredientes para X personas (X depende de F que es un factor correlacionado con lo hambrientos que sean X)

Ingredientes para un molde como el de la foto que suele ser suficiente para una de las mesas de la merienda del coro:

-400 g de carne picada de vacuno.
-200 g de carne de cerdo.
- Una tarrina de paté.
- 1 Huevo.
-1 mini-brik de nata líquida para cocinar.
- Sofrito de cebollas y espárragos verdes.
- Chorrito de ron caribeño.

Realización

Preparación:

1)Se pone a sofreir una cebolla mediana partida en mil pedacitos, y medio manojo de espárragos verdes cortado en cachitos pequeños (se les quita la base del tallo que es muy dura); se hace a fuego lento por lo menos media hora.

2) En una batidora se mezclan el sofrito de cebolla y espárragos, el huevo completo, el contenido del brik de nata, el poquito de ron, tal vez un poco de sal pero poca.

3) En un bol grande se ponen las carnes y el paté y se añade el líquido de la batidora con el resto de ingredientes; se mezcla todo muy bien con paciencia. Es util un tenedor como herramienta para efectuar la mezcla.

4) Se prepara un molde como el de la foto, untándolo con aceite por dentro y forrándolo con papel de aluminio o de horno y dándole también un toque con el aceite que puede ser de girasol. Se vierte el contenido del bol una vez bien mezclado en el interior del molde. Se aplana la parte superior utilizando el tenedor.

5) En el horno, el cual hemos encendido previamente hasta una temperatura de unos 200ºC, introducimos una bandeja grande con agua hasta la mitad e introducimos el molde en la bandeja de manera que se caliente al baño María. Tapar el molde con un poco de papel de aluminio. Yo lo tengo a 200ºC durante 45 o 60 minutos y después lo apago y lo dejo dentro del horno unas horas haste que se enfríe. Después se desmolda y se pone sobre una fuente plana grande.

6) Salsa: cuando el pastel de carne ya está cocido y lo sacamos del horno observamos que ha encogido un poco y que a los lados queda un caldito maravilloso de color oro (ver foto); sacamos este caldo por gravedad a un tazón. Preparamos un sofrito de cebolla y tomate natural triturado con maiz de lata y lo mezclamos con el líquido color oro. Se cuece todo ello batiendo con una batidora y obtenemos una salsa rica rica para acompañar al pastel. Unas ricas patatas fritas y un buen vino son una adecuada orquesta de fondo para degustar la melodía de la carne y el dúo de la salsa.

Imagen de Iñaki
Iñaki

Os adjunto la partitura de esta tarta de manzana, que mi profesora de cocina (uno ha estudiao) llamaba timbal y que tan generosamente habéis apreciado en la última merienda. Va por ustedes.

 

Ingredientes para seis personas

Para la masa quebrada:

  • 250 grs de harina
  • 125 grs de mantequilla
  • 1 vasito de vino de agua muy fría
  • 1 pellizco de sal

Para el relleno:

  • 4 manzanas reinetas o el tipo que os parezca bien. A mi me gustan que sean un poco más ácidas.
  • 250 grs de azúcar
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 2 cucharadas rasas de harina
  • 1 cucharada de canela
  • 1 pellizco de nuez moscada
  • 1 cucharada de piñones (o almendras, o nueces), También cabe añadirle unas pasas de corinto.
Realización

Poner las manzanas en un bol, picadas como las patatas para tortilla. Añadirle el resto de los ingredientes del relleno, mezclar y dejar reposar.

Poner en un bol la harina y hacer como un cráter. Poner en el centro la mantequilla blanda en trozos (1), el agua y el pellizco de sal. Amasar con las manos hasta que deje de pegarse en las mismas. Dejar reposar 20 minutos. (2)

Extender con el rodillo la mitad (o un poco más) la masa (3), para colocarla en el molde dejando que sobre un poco en los bordes (4). Poner el relleno dentro y taparlo con el resto de la masa extendida (5), uniendo los bordes (6). Meter en el congelador unos 10 minutos, a fin de que la masa, casi todo mantequilla, no se derrita enseguida.

Si se quiere, pintar con huevo batido, aunque queda bien dorada sin huevo, incluso con los restos de masa se puede hacer alguna figurita decorativa. Para que al cocer salga el vapor del relleno, se hace con una aguja, punzón, etc.. un agujero en el centro.

Meter al horno 130º C y mantener media hora aproximadamente (controlaremos el tiempo según veamos que la masa no se queme)

Acompañar de un vino dulce. Málaga virgen, Pedro Ximenez, etc... (7)

Imagen de Michaval
Michaval

Entre las muchas exquisiteces con que nos sorprende cada tarde de domingo el meriendil descanso del ensayo, cabe citar este lomo de cerdo ibérico con salsa de naranja, mostaza de Dijón y miel de la Alcarria al aroma de Cognac. Esta adaptación, pensada expresamente para las meriendas cristobaleras, tiene entre otras ventajas las siguientes: es sencillo y rápido de preparar, cunde mucho, resulta vistoso y apetecible a los sentidos, es muy difícil que a alguien le salga mal y se toma frío (es decir no precisa calentarse) lo que es una ventaja indudable para esta circunstancia.

Además puede realizarse tal cual se sugiere en la receta o en modalidad económica, según vaya la crisis, sustituyendo el lomo de ibérico por lomo de cerdo blanco normal, lo que hará que quede un poquito menos jugoso pero igualmente rico, la mostaza de Dijón por mostaza normal de marca blanca, y el cognac por un brandy corriente.

Ingredientes para seis personas

¡Atención!, en lugar de ingredientes para 6 personas, aquí se ponen los ingredientes para ser parte de una merienda coral con 36 coralistas en el descanso del ensayo.

- Un lomo fresco de cerdo ibérico, de aproximadamante 1kg y medio (también se puede hacer con solomillo de ibérico, pero sale más caro). Si se hace con cerdo blanco en lugar de ibérico también queda bien pero algo menos jugoso.
- Dos o tres naranjas
- De tres a cuatro cucharadas soperas Mostaza de Dijón. según lo intensa que se quiera dejar la salsa. Se puede utilizar mostaza ligera en lugar de Dijon si se quiere un sabor más suave.
- Una o dos cucharadas soperas de miel de la Alcarria
- Un vasito de cognac o brandy (unos 60 cc)
- Dos cebollas medianas
- Dos puerros
- De cuatro a seis zanahorias medianas
- Pimienta negra entera o varias pimientas.
- Tres o cuatro clavos de olor.
- Dos ramas de perejil fresco.

Realización

Se examina el lomo de cerdo que se ha comprado y dependiendo del grosor se deja tal cual o se parte longitudinalmente en dos, a fin de que el corte una vez asado sea del tamaño adecuado para cubrir justamente una rodaja de barra de pan. A su vez, si su longitud es mayor que el ancho que permite la olla, se parte trasversalmente para que quepa en el fondo de la olla.

Se espolvorea la carne con sal.

En una olla exprés grande (aquí empieza ya la primera sorpresa simplificadora: no hace falta liarse con el horno) se coloca un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se pone a la lumbre, depositando a continuación la carne en el fondo, dándole la vuelta con una cuchara de madera tras un minuto, solamente con el fin de "sellarla" ligeramente.

Añádase a continuación el zumo de las naranjas y la mostaza sobre la carne y déjese otro minuto más con la olla abierta dándole otra vuelta a la vianda.

Añádase el cognac y las pimientas y ciérrese la olla. A fuego mediano deberá estar listo en no más de quince minutos (veinte si el lomo es muy grueso).

Entretanto, en una cazuela o sartén aparte. se habrá puesto un poco de aceite de oliva virgen extra, la cebolla. el puerro y las zanahorias, todo  bien picado y a fuego muy lento se deja que se vaya haciendo durante más o menos 30 minutos.

Una vez que la carne se ha hecho en la olla exprés se saca a una fuente, escurriendo la salsa que pueda tener encima.  Sobre la olla, sin la carne pero con todo el jugo que ha quedado, viértase la preparación de cebolla y zanahoria que se había hecho, probando por ver cómo está de sal y en su caso rectificando si fuera necesario. Se añade la miel y se da un par de vueltas, se pone el perejil fresco finamente picado y tras cinco minutos de cocción se apaga el fuego.

En un vaso de batidora, o alternativamente con un brazo de batir, se pone todo el conjunto de la salsa y se bate durante unos segundos, que no quede excesivamente homogénea. El resultado se puede guardar en un recipiente dentro del frigorífico, y la carne aparte en otro recipiente. Todo lo dicho se puede hacer el mismo día o el día antes.

Cuando se va a preparar para llevar a la merienda (digamos por ejemplo sobre las cinco de la tarde del domingo) se pone en una o varias bandejas el número de rodajas de pan recien cortado que sea necesario (por ejemplo 50 rodajas). Se corta la carne sobre una tabla con un cuchillo teniendo en cuenta que con la cantidad señalada (1,5 Kg) da holgadamente para 50 lonchas y se coloca una loncha sobre cada rodaja de pan. Entretanto se ha puesto la salsa a calentar en el microondas y cuando esté muy caliente se vierte una generosa cucharada de salsa sobre cada tosta de pan y lomo que se acaba de preparar.

 

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admin

Fácil y rico. Lo difícil es su transporte porque chorrean jaja. Pero hoy día los táper nos ayudan.

Yo lo he llevado a las meriendas y ha pasado el test.

Ingredientes para seis personas

INGREDIENTES:

Pimientos del piquillo en lata (dos o tres por persona)

Puré de patata de sobre (un sobre, pero depende de la consistencia que le queramos dar)

Atún de lata.

Yogur o nata (según lo que le importe al comensal engordar)

Realización

Se hace el puré de patata y luego se mezcla con el liquidillo de los pimientos, con el atún desmigadito y con el yogur o nata.

Se van cogiendo los pimientos uno por uno y se van rellenando.

Y YA ESTÁ

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isabel

Conviene tomarlo muy frio.

Ingredientes para seis personas

Ingredientes: 1 Kg de tomates, 1/2 pimiento verde, un diente de ajo, 1 cucharada sopera de aceite de oliva, un trozo de pan duro ablandado previamente con agua, sal. Según los gustos también se le puede añadir 1/2 pepino, pimiento rojo para que le dé un color mas vivo, y cebolla. Hay gente que tambien le echa vinagre pero no es recomendable porque el tomate ya tiene un punto de acidez propio.

Realización

Preparación: Se van poniendo los ingredientes mas duros con los tomates pelados y se trituran en una batidora. Es conveniente añadir el aceite al final porque le da un tono menos rojo. Si se usa un termomix no es necesario pelar los tomates, basta con lavarlos.

Dependiendo del gusto se puede pasar por un "chino" para que quede mas fino o tomarlo así directamente.

 

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maite miras

Como su nombre indica, la ensalada rusa es un plato típico de ese país. Se elabora con patatas y puede combinarse con otras verduras, atún o pollo. Lo principal es que lleva mucha mayonesa. También, se conoce como la ensalada Olivier. Según cuenta su historia, la receta original fue elaborada, en 1860, por Lucien Olivier, el chef del restaurante Hermitage, muy conocido en Moscú para la época. En Rusia suele ser servido en invierno, en la cena de Navidad. La receta suele incluir carne picada de pollo, y se acompaña de mandarinas y otras frutas típicas de invierno. Está muy unido a las festividades familiares, en las que siempre se encuentra sobre la mesa.

En España el plato es tan popular que casi no hay bar que no lo presente entre sus "tapas" más famosas o como aperitivo, siempre en su propia versión.

Mi versión no escatima un buen trozo de atún en escabeche! y pepinillos en vinagre. Me sobran espárragos en la decoración. Bueno, esta es mi versión y no suele sobrar mucho. Si sobra, se mete en la nevera y la comida de mañana está resuelta.

Ingredientes para seis personas

1 frasco de verduras hervidas del super (patata, zanahoria, guisantes, judias verdes)
1 kg. de patatas
1/4 kg. de atún en escabeche
200 grs. aceitunas sin hueso (pequeñas pero buenas, también sirven las rellenas de anchoa)
100 grs. pepinillos en vinagre
3 huevos cocidos
1 latita de pimientos asados
1 tarro grande de mahonesa HELLMAN'S (1/4 kg. aprox.)

Realización

Se cuecen las patatas con su piel y se dejan enfriar. Se parten en cuadraditos pequeños.
Se parten también los pepinillos muy pequeños, casi para no encontrártelos. Se parten las aceitunas en dos, dejando unas poquitas para la decoración. Se parten en trocitos pequeños la mitad de los pimientos, dejando también para decorar. Se parten dos huevos y la clara del tercero, dejando una yema apartada, ya sabéis para qué.
Se mezcla todo.
Se añade abundante mahonesa y se vuelve a mezclar todo.
Al final se cubre todo con una capa espesa de mahonesa y se decora con tiritas de pimiento, aceitunas y la yema de huevo rallada.

Que la disfrutéis con vuestra familia y amigos!

Imagen de esperanza barragan
esperanza barragan

A veces sobre este mundo nuestro
tan agrio, tan enemigo y tan oscuro
se nos estrella un ángel.

Se abren  de nuevo las puertas y ventanas
que antes nos cerraban
y un olor a pan tierno nos inunda la casa.

Un hombre, una mujer se miran y se entregan.
Las espinas se han vuelto primavera.

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Ingredientes para seis personas

500 gr. de harina de fuerza; 160 gr. de masa madre líquida de Eryc Kayser (la receta se busca en google); 180 gr. de agua; 20 gr. de aceite de oliva; 8-10 gr. de sal; 3 gr. de azúcar; 5 gr. de lecitina de soja y 20 gr. de levadura fresca (la venden en todos los supermercados en la zona de masas y pizzas).

 

Realización

La masa madre líquida tenemos que tenerla a temperatura ambiente para la elaboración, así que hay que sacarla del frigorífico unas dos horas antes.

Ponemos en el recipiente donde vayamos a hacer la masa (bien a mano o con robot de cocina) el agua tibia con la levadura, batimos para que se disuelva. Añadimos a continuación la lecitina, el azúcar, la sal y el aceite y volvemos a batir.

Finalmente añadimos la harina y la masa madre y mezclamos  todo durante 3 ó 4 minutos. Echamos un poco de harina sobre la superficie donde vayamos a amasar nuestro futuro pan. Sacamos con cuidado la masa del recipiente, la ponemos sobre la mesa y empezamos el importante proceso del primer amasamiento. Es algo relajante y divertido; podemos pensar que es la prima de riesgo y que la vamos a dejar convertida en algo elástico y suavecito, a nuestra merced. Durante el proceso puede que la masa pida más agua o más harina. La nuestra pidió más agua.

Al cabo de unos 10 ó 15 minutos la masa habrá cambiado de consistencia, será más maleable. La pondremos en un recipiente redondo untado con un poco aceite y la cubriremos con un paño de algodón. La dejaremos en un sitio tibio y tranquilo durante unas dos horas para que haga la primera fermentación.

Este tiempo es el momento ideal para prepararse un Dry Martini (la receta otro día) y ponerte a charlar con tu pareja. Las manos embadurnadas de harina, la superficie de la mesa un poquito aceitosa y el efecto del Martini estimularán nuestra imaginación y... No sigo porque esto ya es harina de otro costal y tema de otro hilo.

Al cabo de esas dos horas nuestra masa de pan y nuestro entusiasmo de pareja habrán doblado su volumen y será el momento de hacer el segundo amasado. Volveremos a espolvorear Guiño la mesa con harina y volveremos a "sobar" nuestra masa un ratito más. Esta vez más suave, como si fuera nuestro chico o nuestra chica.

De nuevo meteremos la masa en el recipiente redondo untado de aceite, le pondremos el paño por encima y lo meteremos en el frigorífico para que fermente durante toda la noche.

Nosotros haremos lo que mejor nos parezca... cenar, ver la tele, leer, dormir, etc. etc. Lo que casi todos estamos pensando, también.

A la mañana siguiente sacamos nuestra masa de la nevera, echamos un poco de harina por encima (para decorar) y le hacemos unos cortes en la superficie con un cuchillo afilado (las rajitas que tienen los panes). Precalentamos el horno a 200º arriba y abajo y  ponemos un recipiente metálico lleno de agua para crear vapor.

Introducimos el pan y bajamos la temperatura a 180º. Dejamos cocer unos 40 minutos dependiendo del tamaño. Se nota que está hecho cuando al darle unos golpecitos suena a hueco.

Lo sacamos, lo dejamos enfriar sobre una rejilla mientras vamos preparando el desayuno.

Ni que decir tiene cómo saben unas tostadas con aceite o mantequilla o mermelada casera (la receta otro día), con un buen café mientras le dices a tu pareja cuánto le quieres y los cientos de panes que quieres seguir haciendo en su compañía.

(De parte de Berta e Iñaki)

Imagen de Berta
Berta

Ahí va la receta que me ha  pedido Javier!!! En fin, seguro que ya sois expertos, pero dicen que a mí me sale de rechupete. Para los que cocináis en vitrocerámica o inducción:

 

Ingredientes para seis personas

Esta receta, si la sartén es grande y dependiendo del hambre y del buen estado del hígado de los comensales, sería para cuatro personas. Si se trata de dar de comer a muchachos cursando bachiller o universitarios y son todos varones, creo que la sartén vale para 2 ó quizá para 3 como mucho..... Ja,ja, ja......

Ingredientes: 6 huevos, 3 ó 4 patatas grandes, media cebolla, aceite de oliva virgen extra y..... como en la música y demás profesiones en las que tratamos con personas, MUCHO; MUCHO AMOR.... (Si tu ánimo es bajo, olvídate de hacer cualquier comida casera)Guiño

Realización

En una sartén grande con aceite ya caliente y a fuego fuerte (al máximo o un número menos de vuestro tope) echáis 2 ó 3 patatas grandes (grandes, grandes, no medianas) cortadas en rebanaditas finitas. Añadís después la cebolla (al que le guste) cortada en tiras largas. En Huelva hay personas que cortan las patatas en cubitos pequeños (del tamaño de un dado) y en lugar de cebolla añaden ajo y perejil..... Ay, para quitar a uno el sentío.....No puedo deciros cuánto aceite porque lo echo a ojo, pero hay que cubrir el suelo de la sartén al completo y añadir medio cm más.

Seguimos: removemos de vez en cuando las patatas con la cebolla, y cuando se empiezan a dorar, bajar el fuego a un nivel medio (p. ej: si el máximo de graduación tenéis un 9, pues bajasis el fuego a un 5 ó 5 y medio) y tapáis la sartén removiendo de vez en cuando, para que la patata se ablande y cueza bien.

Cuando quede poquito para que termine de ablandarse la patata batís los huevos (6) y entonces subís el fuego al máximo o un número menos (retiramos la tapa) para que las patatas suelten el aceite. Esta operación dura algo menos de un minuto, porque los "fuegos modernos" de la vitro o inducción enseguida alcanzan las altas Tª. El truco, que sabréis todos, es sacar las patatas, para mezclarlas con los huevos batidos, cuando se empiezan a tostar un pelín.

Se retira el aceite utilizado para freir las patatas y echarlo en una taza (si es la primera fritura y el aceite es oliva virgen extra. Da pena tirar ese aceite) y dejar en la sartén el equivalente a una cucharada de ese aceite (no más para que la tortilla no quede aceitosa).

Entonces se echa la patata mezclada con el huevo a la sartén con un fuego algo más alto que el medio (en el ej anterior sería un 6 ó 6.5) y cuando cuaje la mezcla, tapar la sartén con un plato liso y voltear un par de veces para que se haga bien la tortilla por los dos lados. Para evitar quemaduras, taparos el brazo que voltea con un paño de cocina hasta la muñeca.

 

Imagen de Eva Peral
Eva Peral

Sugerencia: no te pongas a planchar o a atender a un cliente o un amigo mientras la haces. Ponle el placer por el trabajo bien hecho, o como se dice ahora, ponle amor.

Prohibido seguir leyendo a quienes estén a régimen en estos momentos, porque esta tarta no adelgaza.

Ingredientes para seis personas

• 9 huevos • 250 g. de azúcar • 300 g. de avellanas crudas sin las cáscara (peso sin cáscara, pero con piel) • 100 g de almendras crudas sin piel • 1 sobre de levadura • ½ tableta de chocolate (o entera, al gusto) negro, mínimo del 70%

Realización

1. Calentar el horno a 200º o algo más. 2. Triturar las avellanas y las almendras. Dejarlas en trocitos pequeños sin llegar a pulverizar. Reservar. 3. Triturar el chocolate hasta dejarlo en trocitos pequeños, sin llegar a pulverizar. Reservar. 4. Batir muy bien los huevos y dejar en el vaso. 5. Añadir la levadura y el azúcar a los huevos y batir de nuevo. 6. Añadir a lo anterior las avellanas y almendras y el chocolate y remover. 7. Preparar el recipiente (frotarlo con mantequilla y espolvorear harina, o bien ponerle en la base un papel especial para recipientes al horno) y echar el contenido del punto anterior. 8. Horno: 200º, 40 minutos aproximadamente. Activar y desactivar el gril del horno cada pocos minutos para no quemar la cubierta. Temperatura y tiempo dependen del horno. 9. Opcional: 10 minutos después de haberlo sacado puede cubrirse con almíbar de azúcar glass. Opcional: acompañar al servir con mermelada de naranja o melocotón.

¡Vamos, a hacerla!!!! Espero comentarios

Imagen de Luis Rodero
Luis Rodero

La receta está calculada como para una veintena de albóndigas, pero dependerá de su tamaño, pues ya comprenderéis que si fuera para una albóndiga, pasaría a llamarse el "Albondigón"

Ingredientes para seis personas

Para unas veinte albóndigas

  • La miga de una barra de pan remojada en leche
  • 1 Kg de carne picada (ternera y cerdo)
  • 4 huevos
  • Tres cucharadas de piñones
  • Un chorretón de buen brandy (o buen ron)
  • Sal y pimienta
  • Aceite
  • Harina
  • Una cebolla mediana y un diente de ajo
  • Un poco de gengibre picado (opcional)
  • 1 litro caldo de carne (puede ser una pastilla)
  • Canela en polvo
  • Una pastilla de chocolate puro, (pero le va bien cualquier otro)
  • 2 galletas María (pero también valen otras, aunque sean pastas de té)
Realización

Se pone en remojo, en leche, la miga de pan y pasado media hora, se escurre lo mejor posible. Se junta en un bol con la carne picada. Se añaden los huevos, la hierbabuena muy picada, los piñones un poco rotos o machacados, salpimentar, amasar bien todo añadiendo el brandy o ron. Dejar reposar media hora. Con la ayuda de una cuchara se van haciendo albóndigas y pasándolas por harina. Poner en una sartén aceite y freirlas. Cuando se hayan frito todas, se retiran a una cazuela. En el mismo aceite y sartén pero quitando algo, se fríe la picada de cebolla. Cuando esté la cebolla transparente, se le añade una majada de un diente de ajo, dos galletas María, todo ello machacado, y el chocolate rayado. Se espolvorea con la canela y seguido el caldo. Se deja cocer cinco minutos a fuego fuerte y se pasa por el chino sobre las albóndigas. Cocer todo durante media hora.

Buen provecho

Imagen de Michaval
Michaval

Es bebida portentosa,
de procedencia cubana,
que ahuyenta toda desgana,
refresca y es animosa.

Por consiguiente no es vana
ni será cuestión ociosa
la lectura cuidadosa
de lo que aquí se desgrana.

Y no es cosa vanidosa
afirmar, de buena gana,
que receta tan sabrosa

me la enseñó una paisana
de esa ciudad tan hermosa
y cálida que es La Habana.

Ingredientes para seis personas

- 3 limones. Si quieres probar puedes hacerlo con lima en lugar de limón, o con ambos. Yo suelo utlizar dos limones y una lima.

- Azúcar blanco. Nunca hagas un mojito con azúcar moreno de caña.

- Ron cubano blanco (preferible Havana Club añejo blanco) Nunca hagas un mojito con ron dorado y menos con un reserva 7 años.

- Ramitas de hierbabuena fresca. Nunca hagas un mojito con hojas de menta o de hierbabuena seca.

- Sifón, soda o agua de seltz. Nunca hagas un mojito con gasesosa, tónica o refresco de limón.

- Hielo

Realización

Prepara seis vasos largos. Exprime los limones y reparte el zumo proporcionalmente. Lo normal es que te quede aproximadamente entre 6 y 8 mm. de jugo de limón en el fondo de cada vaso. Si los limones tienen poco zumo utiliza alguno más.

Añade dos cucharaditas de azúcar bien colmadas a cada vaso y remueve con el zumo de limón.

Lava muy bien bajo el grifo una ramita de hierbabuena por cada vaso, de una longitud equivalente aproximadamente a la del vaso. Introdúcela dentro del vaso y con una cuchara o instrumento similar aplasta el tronco de la ramita contra la pared interior y el fondo del vaso, sin que se parta la ramita. No machaques las hojas. Asegúrate de que no se sueltan trocitos de hoja dispersos. Deja la ramita dentro después de esta operación.

Añade ron blanco (nunca ron dorado) en una proporción aproximada de dos veces la cantidad de limón. Puedes echar más o menos cantidad en función de lo fuerte que desees que te quede (y de lo que pienses hacer después,...)

Añade un poco de sifón, soda o agua de seltz y revuelve la mezcla hasta que sientas que el azúcar se ha diluido.

Añade tres o cuatro cubitos de hielo a cada vaso. Con ello te quedará más o menos lleno los dos tercios del vaso.

Completa hasta arriba con sifón, soda o agua de seltz. Nunca añadas gasesosa, tónica u otro producto que no sea sifón o agua con gas.

Remueve todo una vez más con mucha suavidad para que no se desborde el vaso ni se desgasifique el líquido.

Añade una pajita y,... a disfrutar.

Nota: Aunque de cara a la generalización turística suele decirse que los mojitos mejores se toman en la Bodequita del Medio, yo creo que son preferibles otros sitios más singulares y sin tanto extranjero. A mi particularmente mo gusta mucho más subir a la última planta del Edificio Focsa (en 17, entre M y N) donde se ubica el bar-restaurante La Torre, que goza de unas vistas espectaculares de la parte de la ciudad próxima al Malecón, y además preparan unos mojitos francamente inolvidables. Y aun mejor, muy cerca de ahí, justo frente al Hotel Nacional, se pueden tomar unos mojitos sublimes mientras se escucha excelente música en el Gato Tuerto, que es en realidad donde aprendí a hacerlos por primera vez, porque conocí al director del establecimiento con motivo de unos cursos que estuve dando sobre innovación y creatividad, y decidimos que era una buena idea intercambiar conocimientos.

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