REQUIEM RHEINBERGER 1. Introitus (Requiem Kirie)

Compositor: 
Josef Gabriel Rheinberger
Fecha Compositor: 
1839-1901
País de origen: 
Liechtenstein

Josef Gabriel Rheinberger nació en 1839 en Vaduz (capital del Principado de Liechtenstein) y fue organista y compositor, hasta su muerte en Munich en 1901.

Con siete años, Rheinberger ya era el organista de la iglesia parroquial de Vaduz, y su primera composición se estrenó un año después. Fue un compositor prolífico que desarrolló toda su carrera en la región de Baviera. Además de varias óperas, sinfonías y sobre todo sus veinte sonatas para órgano, destaca una amplia producción de música religiosa: 14 misas, varias cantatas, numerosos motetes, varios requiem y un Stabat Mater.

El Requiem que interpretamos hoy, Op. 194, en D Menor, para órgano y cuatro voces mixtas, es el último de los cuatro que compuso, terminándolo en el año 1900, justo un año antes de su fallecimiento, pudiendo calificarse de un obra perteneciente ya más al expresionismo musical que al romanticismo de sus años anteriores. Consta de siete partes: Kirie, Graduale, Ofertorium, Hostias, Santus, Benedictus y Agnus Dei.

La Misa de Requiem, o misa de difuntos, forma parte de la liturgia de la Iglesia Católica, dedicada a rogar por el alma de la persona fallecida. La misa de Réquiem difiere de la misa ordinaria no solo por su carácter fúnebre sino por el orden y número de las diversas partes que la componen. Así, en las misas de réquiem, se suprime el Gloria y el Credo y se inician con el Introito, seguido de un salmo, para dar entrada al Kyrie y el Graduale, la Absolución y la secuencia Dies irae. Luego se continua con el Ofertorio (Domine Jesus Christe, Sanctus y Benedictus), el Agnus Dei y finalmente la Comunión (Lux aeterna).

El texto en latín del Requiem estaba reservado en un principio para canto gregoriano, si bien posteriormente fue abordado en modo polifónico a partir del siglo XVI por compositores renacentistas como Orlando di Lasso o Tomás Luis de Victoria, lo cual fue evolucionando con el tiempo, hasta llegar al Requiem de Mozart (1791) que es concebido como una especie de cantata en la que alternan arias y coros, sostenido todo ello por una amplia orquesta. Y ya en pleno siglo XIX, compositores como Berlioz, Schumann, Liszt, Verdi o Fauré, entre otros, componen sus Requiem casi más como obra de concierto que para una iglesia.

También hubo compositores que crearon obras corales para conmemorar a los difuntos con textos diferentes a los propios de la misa, como el Requiem alemán (en vez de latín) de Brahms, basado en textos bíblicos. El Réquiem de Delius (1916), con un texto mundano de Nietzsche, o el Réquiem de guerra de Britten, de 1961, que alterna textos de la Missa pro Defunctis en latín con poemas de Wilfred Owen, muerto en 1918 justo antes del armisticio que puso fin a la primera guerra mundial.

Letra Original: 

Requiem aeternam, dona eis, Domine et lux perpetua luceat eis. Te decet hymnus, Deus, in Sion et tibi reddetur votum in Jerusalem. Exaudi orationem meam; ad te ovnis caro veniet. Réquiem aeternam dona eis, Domine et lux perpetua luceat eis. Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison.

Traducción: 

Dales Señor el descanso eterno y brille sobre ellos la luz perpetua. Para tí, oh Dios, se canta un himno en Sion y a ti entregan ofrendas en Jerusalén. Escucha mi oración; a tí vendrá todo ser vivo. Dales Señor el descanso eterno y brille sobre ellos la luz perpetua. Señor ten piedad. Cristo ten piedad.

Actividad: 
Actualmente fuera de programa
Año en que se montó: 
2006
Año última interpretación: 
2022